¿Dónde has visto una “wanaca” ganando premios?

¿Dónde has visto una “wanaca” ganando premios? Foto: Vanessa Montero, Nexos Revista

La ola de insultos y agresiones racistas, y no solo eso, sino también machistas, sexistas, macartistas y demás complejos posibles de reunir en unas cuantas palabras, contra la actriz Magaly Solier, revela un estado de enfermedad, no sé si decir mental o espiritual, que aflora constantemente en la sociedad peruana y que parece que hace sentir muy bien a algunos cuando comprueban que están actuando en patota.

Justificando el bárbaro procedimiento, la congresista Martha Chávez ha dicho que: "¡Quien se refugia en su raza para disimular su falta de talento no puede quejarse de racismo! ¡Así de claro!".

Pero quién le ha dicho a la fogosa del Opus Dei que Magaly se había "refugiado" en su raza, salvo que se entienda por ello que no tiene derecho a sentir orgullo de su condición de mujer andina, de origen quechua y con galardones internacionales.

Al creer que el hecho de reivindicarse "serrana", la hace merecedora de epítetos como wanaca, cuy caviar, pedorra, auquénida metamorfoseada, etc., entonces Chávez piensa que la condición de persona de origen indígena es equivalente a esos adjetivos.

¿En dónde debería refugiarse Magaly sino es en lo suyo? Tal vez una parte del Perú mestizo, que integra la fujimorista, que no es exactamente el mundo de los blancos, guarde sentimientos aún más brutales que los que exaltan un ideal racial para sentirse superiores a los otros.

¿Cómo explicar el ataque brutal a una mujer que debería ser un factor de orgullo del país? Hay quienes dicen que para qué se metió a apoyar a Susana Villarán en la campaña de la revocatoria, otros que la ven crecida, algunos que piensan que su belleza no responde al patrón que tienen en la cabeza o en otra parte. Hay de todo. Pero creo que lo básico en este caso es el miedo al desplazamiento que se ha acentuado en el país después de los años del fujimorismo.

Las cosas que se dicen de Magaly se dijeron en las elecciones del 2011 y 2006, respecto a Humala. No porque este fuera el más cobrizo de los candidatos, o que personajes como la Chávez tenga mucho distingo racial con él. Era otra cosa.

Era el sentimiento de que el mensaje del comandante era el de un cambio en la relación de fuerzas, una presencia en el poder de los que no tienen espacio en él, salvo como receptores de programas sociales y ayudas para que se queden tranquilos.

A su manera, fue el sentimiento que rodeó el triunfo de Fujimori en el 90, que luego se convirtió en un sentimiento opuesto, como que el "chino" representaba el mayordomo con látigo que necesitaban para que les administre la hacienda.

Magaly es, individualmente, una triunfadora del lado de los que nunca triunfan. Una imagen modificada del Perú de hoy. Y a algunos les da rabia. Y como no saben explicar de dónde les viene la cólera, dicen lo que dicen. Idiotas son.

Fuentelaprimeraperu.pe

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Visto 5394 veces Modificado por última vez en Viernes, 11 Octubre 2013 23:32