La trata de personas como una cuestión de género

La trata de personas como una cuestión de género: uso de estereotipos en la construcción del concepto de “dama de compañía” en la R.N. No. 2349-2014.

En el año 2016 la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia[1] emitió la R.N. No. 2349-2014[2], mediante la cual declaró no haber nulidad de la sentencia del 14 de mayo de 2014, confirmando la absolución de la acusada, Elsa Cjuno, de captar a una niña de 14 años para trabajar como “dama de compañía” en un bar de la zona minera de Mazuko en Madre de Dios.

Esta Sala, en su análisis, niega que el ejercer como “dama de compañia” constituya una forma de explotación laboral, pues – a su criterio – el concepto de explotación laboral exige que la labor realizada agote la fuerza del trabajador.[3] En ese sentido, a pesar de reconocer que la víctima efectivamente trabajó más de 12 horas al día, concluyó que el hecho de que una menor de edad “simplemente beb[a] con los clientes sin tener que realizar ninguna otra actividad, no se presenta como una labor que vaya a agotar la fuerza de la trabajadora”[4].

De otro lado, niega que se haya producido explotación sexual, puesto que el hacer ‘pases’, esto es, mantener relaciones sexuales con los clientes, fue “(…) un evento aislado y no la razón por la que la procesada habría llevado a la menor a trabajar a su bar. Para que se configure el delito de trata por explotación sexual, esta tiene que ser la razón por la cual se traslada o capta a la menor desde un inicio.”[5]

La sentencia que emitió la Sala Penal Permanente aseguró la impunidad en materia de acceso a la justicia de niñas y adolescentes víctimas de trata con fines de explotación sexual y laboral. Una de las principales razones por la que se dejó impune este delito se debió a que el razonamiento de los magistrados, empleado en la construcción del concepto de “dama de compañía”, estuvo plagado de estereotipos de género; lo cual afectó la obligación de actuar con la debida diligencia a fin de evitar la impunidad en actos de violencia contra la mujer[6].

En el fallo, se “naturaliza” el rol de “dama de compañía”, es decir, se concibe como una labor  que se espera de una mujer. Se parte de una idea preconcebida respecto al rol sexual que debe ejercer una persona por su sola pertenencia a un determinado grupo[7]. Así, desde una visión estereotipada de la cualidad sexual de las mujeres[8], para la Sala el hecho de acompañar a los clientes a tomar bebidas alcohólicas o fumar, entablar diálogo, hacerles consumir la mayor cantidad posible[9], y, en general, encontrarse expuesta a sufrir cualquier tipo de violencia sexual, no constituye una forma de explotación con connotación sexual.

La Sala refuerza, además, este razonamiento al equiparar explotación sexual con violación sexual, siendo ésta última un supuesto paradigmático de violencia sexual, mas no la única forma en que se configura[10]; cuando concluye que la sugerencia de hacer “pases” fue un evento aislado y no el motivo por el que la acusada la captó. De ello se desprende que los magistrados tienen una concepción limitada cuando sólo reconocen que una menor de edad puede ser víctima de este tipo de explotación cuando sufre violación sexual.

Siguiendo dicha lógica, pese a que la acusada buscó un beneficio económico con la actividad de la víctima, no importaba que en una oportunidad le sugirieran hacer “pases”, que se encontrara constantemente expuesta a tener que hacerlo o a soportar ser objeto de tocamientos; para la Sala si la menor de edad efectivamente no mantuvo relaciones sexuales no llegó a ser explotada sexualmente[11].

De otro lado, todo trabajo que expone a un niño, niña o adolescente a posibles daños a su salud e integridad física o mental (como los realizados en centros nocturnos, prostíbulos, bares, etc.) y  que, entre otros aspectos, implique horarios de más de 6 horas u horarios nocturnos es considerado no sólo como trabajo peligroso, sino como una de las peores formas de trabajo infantil[12]. En específico, el Convenio No. 182 de la OIT sobre peores formas de trabajo infantil considera la trata dentro de las formas de esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, y, en ese sentido, como una de las peores formas de trabajo infantil[13].

En el fallo se obvia que era una menor de edad quien fue captada para hacer de “dama de compañía” y era sometida a una jornada laboral de más de 12 horas al día dentro de un entorno claramente inseguro (un bar). Esta constatación bastaba para que la Sala observara también un visible caso de trata con fines de explotación laboral. La Sala, en cambio, se abocó a analizar si el hacer de “dama de compañia” agota o no la fuerza de quien lo realiza, y concluye en base a una cuestionable definición de explotación laboral que esta actividad no agota.

Anteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución No. 66/140, de fecha 27 de marzo de 2012, había manifestado su profunda preocupación por los fenómenos de violencia que afectan desproporcionadamente a las niñas y adolescentes, como la trata de personas, y la consecuente impunidad[14]. Por lo que, instó a los Estados a tomar en cuenta las cuestiones de género para proteger a niñas y adolescentes contra todas las formas de violencia y explotación y todas las peores formas de trabajo infantil, entre las que incluía a la trata de personas[15].

Esta grave preocupación se pone de manifiesto en el Perú si se toma en cuenta que la mayoría de víctimas afectadas por el delito de trata son niñas y adolescentes. Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, de enero 2009 a diciembre de 2104, el 50.1% de las víctimas (1,959 de un total de 3911) tiene entre 13 – 17 años[16].

Pese a dicha situación, la Sala no reconoció que la trata sea un fenómeno de violencia contra mujeres, incluyendo niñas y adolescentes, y, por tanto, una violación a sus derechos humanos[17]. Desconoció las características propias que cobra la explotación en los casos de trata a la luz de los distintos tipos de violencia sexual a los que están expuestas las mujeres y niñas, al asumir que éstas deben mostrar una “disponibilidad sexual” en cualquier tipo de trabajo que realicen, otorgando, así, aceptabilidad a dicha idea y legitimándola a nivel jurisprudencia

Frente a este contexto, diversas organizaciones, entre ellas PROMSEX, denunciaron a los magistrados de la mencionada Sala ante el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) por incurrir en trato manifiestamente discriminatorio en el ejercicio del cargo y no motivar su resolución judicial, con la finalidad de que se evalúe iniciar un procedimiento disciplinario. Lamentablemente, a la fecha, la denuncia se encuentra todavía en etapa de investigación preliminar.

Artículo escrito por: Génesis Gonzáles y Pamelhy Valle – integrantes del equipo legal de Promsex, para IUS360


FUENTE DE IMAGEN:

http://idehpucp.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2014/10/trata.jpg

[1] Integrada por Javier Villa Stein, Duberlí Apolinar Rodríguez Tineo, Josué Pariona Pastrana, César Hinostroza Pariachi y José Antonio Neyra Flores

[2] Disponible en: http://kausajusta.blogspot.pe/2016/09/inaudita-confirmacion-de-absolucion-en.html

[3] R. N. No. 2349-2014, de fecha 28 de enero de 2016, fundamento 5.

[4] Ibidem, fundamento 6.

[5] Ibidem, fundamento 8.

[6] Corte IDH. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) vs. México. Excepción preliminar, fondo, reparaciones y costas, de fecha 16 de noviembre de 2009, cit., párr. 289

[7] La importancia de la aplicación del enfoque de género al derecho: asumiendo nuevos retos. Julissa Mantilla Falcón, Themis. Revista de Derecho No.  63, junio 2013,  p. 134. Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/themis/article/viewFile/8994/9401.Consultadoel6deagostode2014.21.-MazaCalvi%C3%B1o

[8]  Mujeres y estereotipos de género en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Cardoso Onofre de Alencar, Eunomía. Revista en Cultura de la Legalidad Nº 9, octubre 2015 – marzo 2016, p. 37. Disponible en: http://e-revistas.uc3m.es/index.php/EUNOM/article/viewFile/2801/1532

[9] Resolución No. 33 del Colegiado Superior de la Sala Mixta y Penal Liquidadora Transitoria, de fecha 14 de mayo de 2014, considerando primero, literal D.

[10] Corte IDH. Caso Rosendo Cantú y otras vs. México. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, de fecha 31 de agosto de 2010, cit., párr. 109; Caso Espinoza Gonzáles vs. Perú. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, de fecha 20 de noviembre de 2014, cit., párr. 191; Caso Fernández Ortega y otros vs. México. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, de fecha 30 de agosto de 2010, cit., párr. 119;  Caso Penal Miguel Castro Castro vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas, de fecha 25 de noviembre de 2006, cit., párrafos 306 y 308.

[11] Puesto que para que el  delito de trata con fines de explotación sexual se perfeccione no se considera si efectivamente la víctima llegó a ser explotada sexualmente. Véase: Acuerdo Plenario No. 3-2011/CJ-116, fundamento 15.

[12] A partir de una lectura sistemática del numeral 1 del artículo 32 de la Convención sobre los Derechos del Niño, los literales a) y d) del artículo 3 del Convenio No. 182 de la OIT sobre peores formas de trabajo infantil, el artículo 3 del Convenio No. 138 de la OIT sobre la edad mínima de admisión al empleo y los artículos 22, 56 y 57 del Código de Niños y Adolescentes. Normativa vigente en el momento de los hechos.

[13]  Combatir la trata infantil con fines de explotación laboral: Carpeta de recursos para responsables de la formulación de políticas y profesionales,  Organización Internacional del Trabajo (OIT), Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC). Ginebra: OIT, 2009, pp. 3-4.

[14] Asamblea General de las Naciones Unidas, “La Niña”, A/RES/66/140 (27 de marzo de 2012)), preámbulo.

[15] íbidem, párr. 13.

[16] Información obtenida en el Boletín I- 2017 del Consejo Nacional de Política Criminal. Disponible en:

https://indaga.minjus.gob.pe/sites/default/files/BOLETIN%20N01%20Trata%20de%20Personas%20V4.pdf

[17] ECOSOC. Integración de los derechos humanos de la mujer y la perspectiva de género. Informe de la Relatora Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños. Presentado el 22 de diciembre de 2004. (E/CN.4/2005/71), párr. 9.

 

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