Argentina: “Las mujeres tienen derecho a decidir”

Sólo en la ciudad de Buenos Aires hubo casi seis mil mujeres internadas a causa de abortos clandestinos en un año. La cifra descendió levemente. Pero la nueva responsable del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, Paula Ferro, dice que es un deber del Estado bajar la mortalidad materna y las lesiones por aborto. También revela el crecimiento del embarazo adolescente y se compromete a la provisión de anticonceptivos. Además, anuncia que está estudiando implementar una guía para que no se judicialicen los abortos no punibles.

Por Luciana Peker

Durante lo peor de la crisis argentina –en el 2000– el corralito también acorraló el cuerpo de las mujeres: en el período 1995-2006 los egresos hospitalarios por abortos aumentaron en las mujeres de casi todas las edades. Sin embargo, las últimas cifras disponibles del 2007 –todavía no terminadas de procesar en todo el país– muestran un descenso en la internación a causa de los abortos clandestinos. Por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires llegaron con hemorragias 5874 adolescentes, jóvenes o adultas –una cifra alta para una intervención que, en países donde la interrupción del embarazo es legal, no tiene prácticamente riesgos– y en el 2006 las que se derrumbaron en una camilla después de una operación clandestina fueron 6086.

La mortalidad materna también bajo, pero casi imperceptiblemente. La cifra sigue siendo alta –en el 2008 murieron 296 mujeres a causa del embarazo, el parto o el post parto– y la principal razón es el aborto. Sin embargo, hace dos años que el reparto de anticonceptivos falla: es discontinuado, ausente o sin garantías y que las políticas del Ministerio de Salud son zigzagueantes. “En el 2010 va a haber anticonceptivos”, asegura Paula Ferro, una funcionaria sub 40 –de 38 años–, con un hijo pequeño –Diego, de seis años y qué ya le pregunta de dónde venimos–. Ella es psicóloga y ya había participado de la gestión del ex ministro de Salud Ginés González García como consultora y, después de ser directora de Políticas de Género en el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires, asumió –el 10 de noviembre del 2009– un puesto clave para que los derechos de las mujeres sean hechos y no dichos. Es la nueva responsable del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación responsable y remarca: “La mortalidad materna debería estar en cero”.

–¿Se conforman con este descenso o la meta es bajar la cantidad de mujeres que mueren o se enferman por abortos clandestinos?

–El descenso es positivo, pero debería disminuirse lo máximo posible. Lo ideal es que las mujeres no lleguen a estas situaciones.

–La mortalidad materna descendió, pero muy levemente. ¿Qué se puede hacer para que realmente las mujeres no fallezcan después de una violación o un embarazo no buscado?

–Hay que tener una experiencia seria de anticoncepción para bajar la mortalidad materna. También se necesita trabajar para que la mujer salga del hospital con un método elegido, no sólo que sea ofertado, sino que ella lo elija. Y tiene que haber más información.

–Por supuesto que sos nueva en la gestión, ¿pero el Ministerio de Salud hace una autocrítica en relación a que la Argentina tenga una mortalidad materna mayor a la de Uruguay, Chile o Costa Rica?

–El ministro –Juan Luis Manzur– ha puesto una atención clara y concreta sobre la mortalidad materna, sobre todo en las provincias que tienen índices muy preocupantes.

–¿Se va a llegar a los Objetivos del Desarrollo del Milenio a los que Argentina se comprometió con Naciones Unidas para bajar la mortalidad materna en el 2015?

–Es esencial que los métodos estén, que los profesionales sean formados y que entiendan que no pueden limitar el acceso a un derecho. Pero las mujeres organizadas, los medios de comunicación, el Poder Judicial, la Legislatura también tienen que colaborar para que descienda la mortalidad materna, que no es una meta numérica: son vidas salvadas. Y la mortalidad materna debería estar en 0. Como ciudadana y como mujer te diría que cualquier número es una frustración y, como funcionaria, es un deber garantizar las herramientas que nos ayudan a entender qué cosas están fallando y qué cosas no.

–¿Por qué en la Argentina la primera causa de la mortalidad materna es el aborto clandestino, una realidad que es sólo comparable a lo que sucede en Jamaica o Trinidad y Tobago?

–Creo que la discontinuidad en el reparto de anticonceptivos y en las estrategias influyeron en que la población no logre captar los derechos que tiene con respecto a su salud sexual y reproductiva. Los retrocesos e idas y venidas no ayudaron a fortalecer las estrategias.

–¿Estás de acuerdo con la despenalización del aborto?

–Yo creo que la mujer, efectivamente, tiene derecho a decidir. Y no sólo que yo creo que tiene derecho a decidir, sino que decide hoy. El tema es que se decide con diferentes posibilidades de acceso y eso hace la diferencia, más allá de la legalidad o no la legalidad. Pero también me parece que es una discusión que tenemos que darnos como pueblo y que hay diferentes sectores y puntos de vista. Es una discusión que tiene que ser enriquecida en la comunidad.

–¿En lo personal estás de acuerdo con la legalización del aborto, pero te parece que hay tiempos para que se llegue a esa situación?

–No sé si hay tiempos... vamos a llegar cuando la Argentina esté para eso.

–¿En lo personal apoyarías esa iniciativa?

–Yo creo que sí.

–¿Qué pasa con otras estrategias posibles como las consejerías pre y post aborto que realizan en Uruguay en donde las mujeres son asesoradas antes de la intervención y bien tratadas después de un aborto?

–Una mujer que tuvo un aborto inseguro y tiene hemorragias cuanto más pronto llegue al sistema de salud es mucho mejor.

–¿Se va a implementar una normativa nacional para que una mujer embarazada que corre peligro su vida o fue violada pueda acceder a su derecho al aborto no punible o se va a seguir con las trabas judiciales?

–La idea es que estas trabas no estén porque no son necesarias y estamos revisando una Guía de Abortos No Punibles para profesionales que puede fortalecer a los médicos para que no tengan tanto temor de realizarlos. De hecho, hace poco se realizó un aborto contemplado por las leyes argentinas en Tigre. Hay una idea de que el aborto está totalmente vedado y no es así: hay casos que están permitidos en el Código Penal desde hace muchísimos años.

–¿La Guía se va a aplicar? Porque después de la gestión de Ginés González García se sacó de la web del Ministerio de Salud...

–Entiendo que sí. Estamos revisando la guía... y los abortos no punibles se tienen que realizar.

–Dijiste que para el ministro de Salud es una prioridad bajar la mortalidad materna. La percepción es que después de la ida de Ginés González García descendió el interés por la salud sexual de las mujeres, por ejemplo, cuando Graciela Ocaña dijo que el aborto no era un problema de salud, sino una cuestión criminal. ¿Hay voluntad política de darle mayor importancia?

–Entiendo que sí, fui convocada para eso. Por ejemplo, no bien asumió el ministro destrabó una licitación de anticonceptivos que va a estar llegando en los próximos meses como para cubrir las necesidades estimadas durante el 2010. Nosotros vamos a tomar la presidencia del Mercosur en salud sexual y reproductiva y vamos a volver a tomar la iniciativa a nivel regional.

–En el 2009 hubo falta, discontinuidad e irregular entrega de anticonceptivos. ¿Este año no va a ser igual?

–Es que si no es una prioridad la política sexual y reproductiva no hay una planificación y eso fue lo que pasó hasta ahora. Los anticonceptivos requieren continuidad. Las mujeres tienen que tener asegurada la continuidad. No hubo lógica de planificación, que es lo que ahora sí vamos a hacer.

–Cuando faltaron anticonceptivos el Ministerio de Salud dijo que era por trabas burocráticas. Es demasiado serio que haya mujeres que se hayan quedado embarazadas o abortado por un error del Estado... ¿Eso fue cierto o hubo falta de voluntad?

–No es que no existen las trabas burocráticas, pero hay que preverlas. No hay acceso real al derecho si el insumo anticonceptivo no está. Eso es clarísimo.

–¿En el 2010 podes garantizar que no van a faltar anticonceptivos?

–En el 2010, en principio, no deberían faltar anticonceptivos. Hay nueve millones de pesos invertidos en anticonceptivos orales, inyectables, de lactancia, preservativos y anticoncepción de emergencia. Después, hay que acompañar a la distribución de insumos promoviendo el uso en la población y apoyando a los equipos de salud.

–¿Las mujeres y los varones y los y las adolescentes van a poder confiar en el sistema de salud para evitar embarazos no buscados y enfermedades de transmisión sexual?

–Es un deber, no es una cuestión de confianza. Si no ocurre, vamos a ver dónde están los puntos más críticos para empezar a resolverlos. Hay provincias que no tienen presupuesto asignado y son las más prioritarias para proveerlas desde el Ministerio de Salud de la Nación.

–En Formosa hay cifras de mortalidad materna parecidas a Cabo Verde y en Villa Devoto similares a los países europeos del este. Sin embargo, en la Ciudad de Buenos Aires se está retrocediendo en la compra de anticonceptivos. ¿Es justo que la Nación tenga que invertir en una localidad con recursos cuando hay otras zonas con más necesidades?

–El objetivo de la Nación es disminuir las brechas. Por eso, nuestra prioridad es Formosa.

–¿Y qué pasa si el macrismo retrocede en la compra de anticonceptivos o preservativos?

–Nuestra idea es tener una cantidad de anticoncepción que pueda cubrir los baches, más allá de lo que las localidades aporten o no aporten. En la Ciudad de Buenos Aires tienen una ley que cumplir que los obliga a comprar anticonceptivos.

–Sí, pero el año pasado, hasta finales de diciembre del millón de pesos que la gestión porteña tenía que destinar a compra de anticonceptivos sólo había gastado 200.000 y el movimiento de mujeres tuvo que hacer mucha presión para que se permitiera usar los otros 800.000 pesos...

–Eso es preocupante. Y no hay que ceder en ese sentido. Pero, desde Nación, nos interesa garantizar el acceso a los insumos.

–La Ley de Educación Sexual está aprobada, pero se está aplicando en cuentagotas. ¿El Ministerio de Salud necesita que se aplique para apoyar la baja en el embarazo adolescente y los abortos?

–Si, para nosotros es esencial que se aplique la Ley de Educación Sexual Integral y vamos a tratar de trabajar juntamente con el Ministerio de Educación.

–El embarazo adolescentes representa el 15 por ciento de los nacimientos del país. ¿Subió en la Argentina la cantidad de jóvenes que son madres?

–El embarazo adolescente ha crecido. Esto implica un análisis profundo sobre la proyección laboral, de estudio, de proyectos para trabajar con los adolescentes. Es una cifra preocupante porque una pretende que los adolescentes vivan su sexualidad de manera plena y con acceso a los métodos.

–Todavía hay médicos que se niegan a hacerle la ligadura de trompa a las mujeres. ¿Qué se puede hacer para garantizar sus derechos? ¿Y por qué prácticamente no se están realizando vasectomías en los varones?

–Sigue habiendo problemas en la realización de la ligadura de trompas, pero se ha ido avanzando. En la vasectomía hay otros límites: no es una elección de los hombres. ¿Qué pasa con los varones y su ejercicio con la anticoncepción? Hay que pensar otras estrategias para acompañar estos métodos.

–¿Qué pasa con los médicos o anestesistas objetores de conciencia que obstruyen el derecho de las mujeres a ligarse las trompas o realizarse un aborto no punible?

–El sistema público tiene que garantizar que, más allá de un objetor, haya un profesional disponible para garantizar los derechos. Eso es lo fundamental.

–Las mujeres lesbianas vienen reclamando una atención más respetuosa de parte del sistema de salud. ¿Qué se va a hacer para que la diversidad sexual sea más respetada?

–Es importante ver qué pasa con las mujeres que buscan una sexualidad plena y no sólo centrarnos en lo reproductivo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar
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